ÉTICA Y ESTÉTICA (Los valores bis)

En la Tribuna Altoaragonesa del pasado día 22, pudimos leer como el Sr. Elboj Broto, cual pretendido Séneca, nos enviaba a guisa de Summa Vitae un embrionario compendio filosófico lleno de grandilocuentes palabras que pretendían nada más y nada menos que alumbrarnos en esta oscura noche de España, como si fuesen monedas de oro encontradas entre la basura.
El Sr. Senador pretendía abrirnos los ojos, poniéndonos unos monóculos hechos con los tópicos odres políticos llenos de viento: las viejas utopías. Según nos daba a entender, aún está convencido de que solo la filosofía puede despertarnos, disipar nuestro profundo sueño nacional; sacarnos, en suma, de toda la ruina moral y económica en la que estamos sumidos. Cosas de las que él , no sintiéndose concernido en modo alguno, culpa, y le cito, “a los poderosos, los ricos, los vencedores y los que dominan la Ciencia y la Tecnología”.
Así es que no contento con abarcar y haber abarcado insaciablemente toda la vida política posible desde la noche de los tiempos, intenta ahora comenzar a iluminarnos desde el púlpito laico de la prensa diaria. He de confesar que después de saberle felizmente instalado en su dorado exilio senatorial, solo esperábamos que algún buen día nos sorprendiera comunicándonos que había propuesto, por ej, la disolución del prescindible Senado. Estábamos ansiosos ya, esperando que de su boca saliese la anhelada propuesta: la de que se disolviesen y que los cien millones de euros que nos cuestan a todos nosotros(16.ooo millones de las pesetas aquellas), fuesen destinadas por ej. a los comedores de Cáritas . Esperábamos eso o aquello otro de que había intervenido en mil propuestas para mejorar nuestras vidas, intentando devolvernos el país tal y como lo recibieron. Eso sí que hubiera sido un planteamiento con verdadero destilado ético, en lugar de sus estéticas palabras del jueves.
Pues bien, en lugar de eso, nos sorprendió diciéndonos que no, que ”nada más lejos de la realidad, lo del deterioro y la perversión social actual”.Y como ungido del Señor, como si estuviese en tierra de misiones, nos exhorta a desempolvar viejos valores, con lo que comprobamos una vez más, que leer muchos libros de caballería puede ser tan peligroso como andar encerrado y aburrido en la sublime Cámara.
Después de su epicúrea vida anterior como alcalde, aquella de la moral relajada en el gasto, en el placer de las alocadas inversiones, los múltiples guardaespaldas, etc, etc, ahora, poniéndose en desenfilada por todo lo pasado, intenta con su escrito de difícil clasificación, algo así como la búsqueda de un certificado de pureza y virginidad social. Y lo hace mediante una estoica columna, en la que apela a los viejos valores de la moral, la ética y la austeridad; haciendo, lleno de buenísmo, si se me permite la boutade, como los hijos de Berdolé, sí, aquellos listos que pretendían enseñar a su padre lo que todos ya sabemos.
No es cierto que la respuesta de todos nosotros ante lo que pasa sea “la indiferencia”, según dice. Eso solo lo vemos entre la casta política, con todas las honrosas excepciones que queramos. Ellos son los que han hecho, dirigido y diseñado una sociedad que lamentablemente es lo que es. Por eso nos dice el CIS y otra vez que constituyen para todos nosotros nuestro gran tercer dolor de cabeza. Jamás deberían de olvidarlo.
Este país está comiendo y saliendo adelante, sin la revolución posible, no por lo que haya hecho, deseado, aconsejado o diga el Sr.Elboj, sino porque todos esos valores a los que alude e invoca no han dejado de estar presentes ni un solo día en el 99% de la sociedad ajena a la pomada política; la de la salutífera “Aurea mediocritas”, que diría un clásico. La de las gentes trabajadoras y sencillas que con nuestras pensiones, esfuerzos y sacrificios mil, estamos apuntalando el andamiaje del chiringuito social que gentes como el Sr. de marras, colaborador necesario, con su larga mano y visión cortoplacista, han socabado durante años y años. Así es que me iba quedando estupefacto y trastabillado mientras leía lo que escribió, tan alejado de la verdad como del pudor más elemental.
Iba leyéndolo mientras me acordaba de lo que decía Sófocles en su Edipo Rey…”Cuando Edipo quiere averiguar quién es el culpable de la peste que asuela la ciudad, se comporta como un detective que descubre durante la investigación que el culpable es el propio detective, porque nadie es inocente”.
Por lo demás, sus palabras tienen el valor añadido de ser vejatorias en parte, porque presuponen nuestra ignorancia al respecto, como si nuestra solidaridad, moral y ética no hubieran sido el norte de la vida de todos nosotros, gentes de mayor o menor edad y educadas precisamente en esos valores a los que un buen día la Logse y otras mil perversas decisiones oficiales, decidieran que había que desterrar, que no eran necesarias para ir por la vida, al extremo de que ahora, el Sr. Senador, a toro pasado, y viendo que el enfermo se nos muere, como responsable de ser uno de los autores del desaguisado, se siente obligado moralmente a curarla mediante los únicos remedios que conoce: sus pobres Parches de Sor Virginia y sus franciscanas palabras de alivio. Intenta, en definitiva, actuar de bombero social, después de haber presenciado tanto y tanto fuego a su alrededor desde hace años, mientras como dice Muñoz Molina en su último libro, él prefiriese no enterarse o mirar para otro lado.
Pero a estas alturas, de sobra sabemos que las palabras no hacen a un político, porque el mejor predicador, Fray Ejemplo, nada tiene que ver con las razones que tan pobremente argumenta. Y como con sus reflexiones no hace sino insultar nuestra inteligencia, y porque además estamos con él, son sus palabras,” en que los responsables de la actual crisis, no solo han salido indemnes de sus fechorías, sino que hoy están a la cabeza de la Cruzada” y…algunos, hasta en el Senado, decimos otros, es por lo que me veo obligado a escribir todo esto, antes de que mirando para otro lado pudiera llegar a sorprenderme el cruel infarto de la rabia y la indignación contenida.
Al final, el buen Dios, “el que no castiga con bastón, sino con sazón, con tiempo”, que diría nuestro querido y sabio Gracián, ahora ya ven lo que acaba de regalarnos por boca del Tribunal de Cuentas sobre su lamentable y ruinosa gestión municipal en el diario del mismísimo día 22. El día de autos .¿Lo han leído ya o se lo cuento?.Lean, lean. Qué ironías tienen los duendecillos de la prensa ¿verdad?
Acabaría haciéndole una apostilla final al Sr. Senador, si se me permite. Y, dicho sea con el debido respeto; visto lo visto, debería de reconsiderar su proyecto de seguir pontificándonos; de tener un poco de consideración hacía todos nosotros, dado que disponiendo de tanto tiempo libre y de un perfil psicofísico tan propicio ,podría seguir desasosegándonos ad infinitum. Debería de intentarlo al menos, ya que no está en las mejores condiciones para opinar, por aquello de ser juez y parte sobre el caos tanto autonómico como del otro, que nos han dejado en triste y pobrísima herencia.
Luis Manuel Aranda
Médico- Otorrino

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