DE DIGNIDAD Y DE COLEGIO DE MÉDICOS

Lo lamento, pero una vez más, el Presidente de mi colegio me obliga a escribir…por no llorar, cuando uno estaría mucho más feliz leyendo. Verán, el pasado viernes, tras una dura mañana de consulta, volvía a casa pensando en cosas de las que no se hablan, de todas las patologías que, asociadas a la ansiedad y al puñetero bicho están aflorando como setas; en lo mío, terribles otalgias (dolores de oidos), imputables a una afectada vecina, la articulación temporomandibular, que por mor de la ansiedad y el estrés vivido, acaba por dar problemas de inflamación,locales e irradiados. Y, por quitarme las telarañas del trabajo, sintonicé la radio, para encontrarme oyendo a una periodista de las de los posibles y tontorrones cien latiguillos “en este caso” por cada diez frases dichas, entrevistandoa alguien que en plan coleguita, comenzaba a presentar…”hola Pepe, estamos con Pepe, el Pte. del colegio de médicos,  a ver Pepe ¿qué opinas del rebrote?, a lo que él, en plan dogmático y pedagógico contestó…”pues que estamos recogiendo lo que hemos sembrado”, después de ver a los ciudadanos no siguiendo lo que se les ordena”. Pero seguí oyéndole, tal vez esperando un poco de autocrítica o de petición de perdón por tanta y tanta cosa previa hecha y no hecha, como responsable sanitario importante. Pero no, por el contrario y sin vergüenza alguna, prefirió echar balones fuera, imitando el relato de cualquier político al uso. En un alarde de consideración propia, como pretendiendo ser químicamente puro, transfiriendo la culpa al sufrido pueblo de Dios o al Gobierno, a los que en las horas de las dificultades todo el mundo pretende buscar como chivos expiatorios, ya en plan Madrid nos roba o nuestros muertos son culpa de España.
Mire, Sr. Presidente, que no Pepe( porque aunque Vd. guste de ir de campechano por la vida, cuando hable públicamente, representando a todos nosotros, personalmente me gustaría no merecerme lo que Vd. pueda creer que me merezco)…oyendo sus radiofónicas palabras, se me iba haciendo como una bola en la boca del estómago y al llegar a casa no tuve más remedio que vomitar esto que vomito, para no morir de la indigestión. Porque uno, como”insider”( el que está dentro), de sobra no sólo sabe lo que dice, sino que hasta ha tenido que padecer por saber demasiado y querer ejercer como médico, salvando vidas, que es lo suyo, dentro de lo posible.
Todo lo que sigue, está debidamente comunicado al Consejo General de colegios médicos de Aragón, aunque como zorro viejo, sé que el recorrido de la cosa puede ser muy corto, por lo que no descarto que pudiera finalmenteacabar en otro procedimiento que pudiera salpicarnos a todos nosotros.
Y, voy al tema: el seis de marzo pasado, cuando nadie sabía que se moriría demasiada gente y que hasta podrían contagiarse más de dieciocho mil compañeros sanitarios,de forma azarosa, me enteré de que en nuestro hospital de S. Jorge estaban muriendo de Neumonías, estadísticas en mano, muchos más pacientes que otros años por las mismas fechas, por lo que ante el silencio general, incluido Vd. mismo, de forma restrictiva, me sentí en la obligación ética y profesional, tras comprobar su veracidad, de enviar dos mensajes de WhatsApp, cuatro días después, el diez de marzo, uno a la Asociación HuescaSuena, en cuyo grupo de sanidad me habían incluido y otro a mi urbanización en donde por vivir el delegado del gobierno, ingenuo de mí, pensé que tendría algún eco como para comenzar a informarse paradar las órdenes oportunas de protección, de ellos y, por ende,de todos nosotros.
Pues bien, en la antedicha Asociación, creada para intentar dar más vida a esta ciudad, hubo tres o cuatro influyentes  personajes, entre los que se encontraba la Secretaria médica de nuestro colegio, según me comunicó a nivel personal su Pte, que, escandalizados por mis palabras, optaron por salir del Grupo, a la vez que otro, más indigente intelectual, prefirió hasta ofenderme, haciendo bromas al respecto, intentando hacer ver a la Junta directiva que la mía constituía una actitud temeraria o producto de una soberbia profesional y personal que debía de incapacitarme para estar junto a ellos. Así es que, la docta Junta directiva optó por echarme, dándome una patada allá donde creían que podía dolerme más. Fíjese, por haber intentado ser, y sin saberlo, el primer rastreador del Altoaragón, ahora que, según decía Vd. en su entrevista, y a cinco meses del naufragio, sería la fundamentalísima tabla salvavidas de la travesía que aún nos queda por pasar.
Así es que ahora, a toro pasado, ¿alguien pudiera alegar que en mis arriesgados y valientes comunicados podía haber otra intención que un simple y honesto planteamiento preventivo, que mi advertencia, mi voz de alarma no estaba más que suficientemente justificada?
Ya lo ve, por aquél entonces, ni Vd. mismo ni el Colegio que preside, no solamente sabían ni habían advertido nada, sino que la Sra. Secretaria, de cuyo nombre prefiero ni acordarme, hizo lo que hizo. Por eso en un escrito posterior en medios, le pedí que dimitiera, como pudieron pedirle todos Vdes a la Consejera de Sanidad de tan triste recuerdo como el suyo, por algo, en mi opinión, de menor calado.
Mi desahucio de la querida casa HuescaSuena es un tema menor en mi biografía, puede creérselo, porque ocurrió unos segundos antes de que yo la abandonara por aquél pequeño complot de mesa camilla que un poco antes, D. Pedro Camarero, su Pte., me había comunicado. Lo mío no es nada, al Jefe de prevención de riesgos laborales de la Policía Nacional, lo echaron del cargo, por haber dicho en febrero que sus subordinados se encontraban sin Epis para luchar contra lo que se avecinaba…¿recuerda? Y, ¿puede recordartambien, puestos ya a recordar,si por aquél entonces., en aquél preciso y preventivo tiempo, algún dirigente sanitario dijera algo parecido?
A día de hoy, estoy mucho más preocupado por saber que nuestros compañeros sanitarios de Albalate de Cinca y alrededores, aparte de las terribles condiciones de su día a día, ni tan siquiera pueden librar al día siguiente de guardia. ¿Ha oído Vd. que alguna voz responsable al respecto haya salido en su defensa?. Y, podría seguir y seguir, pero prefiero dejarlo por si hubiera lugar.
POSDATA: Dice la historia que estando la ciudad de Pittsburg sitiada en 1.763 por los indios, uno de sus capitanes defensores les hizo llegar varias mantas sacadas de su hospital de la viruela. Mientras en Albalate, de sobra lo sabemos, muchos pobrecillos emigrantes, sin papeles y hambrientos, andaban hacinados y sin control sanitario alguno, como venía pasando año tras año, mientras cualquier tipo de autoridad podía estar mirando para ningún sitio. ¿Puede ver en ello algún trágico paralelismo?
Así es que, Sr. Pte. del Ilmo. Colegio de Huesca, que no Pepe, ya perdonará la deferencia, …después de todo lo antedicho, ¿de verdad que sigue considerando el que todas las culpas deben de repartirse tan injustamente como Vd. se ha atrevido a hacer?
De su Colegio colegiado, Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
 
 

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